Y los →bioplásticos←, ¿qué?

La vida está hecha de problemas (o desafíos) y parece ser que muchas personas creen que, para cualquier uno de ellos, hay una solución definitiva. Yo también soy una persona, pero no pienso así. Puede que esté equivocada y, a lo mejor, sí que hay una respuesta definitiva para toda y cualquier cuestión. Sin embargo, pienso que, si así es, esa solución definitiva está muy lejos de nosotros.

Creo que antes de que llegáramos a la perfección, habría un largo camino por recorrer y, muy importante: todas las soluciones tienen sus pros y sus contras. Lo que os digo pasa con la alimentación, la política, la forma de vestirse etc. Lo que más se ve son personas entusiasmadas con soluciones mágicas. ¿Tú eres así?

Pasa también con la forma cómo usamos nuestros recursos naturales en nuestro día a día. Ahí quiero llegar hoy. Siguiendo un poco la temática de lo que estuvimos hablando la semana pasada, ¿qué tal si nos ponemos a investigar un poco sobre los bioplásticos?

Estando en medio a una crisis ambiental, económica y de consciencia, nos toca pensar sobre qué haremos para frenar el uso de inmensa cantidad de plástico. De ahí surgen los bioplásticos. ¿Salvadores?

Como he dicho anteriormente, a mí me parece que todo tiene sus ventajas y desventajas. ¿Qué te parece a ti? ¿Estou delirando mucho? A mí me parece razonable, pero siempre me gusta escuchar o leer otros puntos de vista.

Ocurre que, antes de cualquier cosa, tenemos que buscar entender qué son los bioplásticos. Y por lo que estuve investigando, este término puede ser usado de forma bastante general. Un bioplástico puede ser un plástico cuya materia prima tiene origen vegetal. Sin embargo, se puede usar el término para designar un plástico con base en el petróleo pero que es biodegradable. Y el plástico de origen vegetal que no sea biodegradable es también un bioplástico. Así que, cuando leas “bioplástico” ten en cuenta que no quiere decir que no está fabricado a partir de petróleo ni que es biodegradable.

Bueno, conociendo esto, vamos a tratar de discutir sobre los bioplásticos que están viniendo para reemplazar varias cosillas de nuestra cómoda vida diaria. Hablemos de aquellos bioplásticos que tienen materia prima de origen vegetal.

Empecemos por los embalajes. Hoy en día ya podemos encontrar en los supermercados, principalmente en la sección de los ecológicos, frutas y verduras envueltas en plástico film que se anuncian como bioplástico. Muy bien, si estamos en una sección de ecológicos y leemos esto sobre el embalaje de estos alimentos, lo más natural es pensar que ese bioplástico film es como una hoja de plátano que, tirada al suelo, desaparecerá en la naturaleza. Pero cuidado.

Otro lugar en donde vamos a ser seducidos por el mundo perfecto de “la comodidad + la ligereza de consciencia” son los mercadillos que se dicen sostenibles y libres de plástico. Ahí vamos a beber, comer y pasar un buen rato usando vasos, cubiertos y platos de bioplástico que — ¡maravilla! — pueden ser llevados a un compostador después de su uso. ¿Tienes tú un compostador? Yo no.

Ah, pero eso es responsabilidad del evento que los usa. Ok, pero es nuestra responsabilidad enterarnos de que si ellos de verdad están dando un final adecuado a su basura de bioplástico o no.

¿Y cuando usamos esos menajes de bioplástico en casa? ¿Qué se supone que debemos hacer con ellos? ¿A cuál contenedor hay que llevarlos? ¿El amarillo, de los plásticos? ¿El de restos? ¿O sería el de restos orgánicos?

Mis pequeños saltamontes, ahí está la cuestión. No podemos simplemente usar algo que nos dicen que es la maravilla del mundo solo porque nos han dicho que sí. Hay que pensar más allá. Hay que buscar saber que suponen nuestras elecciones. Y, si al final no nos gusta la realidad, hay que incentivar a quien esté en la función de cambiarla, si no la podemos cambiar nosotros.

Primero de todo, para que un producto sea considerado biodegradable, tiene que degradarse en un periodo de un máximo de 180 días, de acuerdo con las normas internacionales. Lo que pasa es que los bioplásticos de materia prima vegetal se biodegradan, pero en condiciones específicas. Para que los microbios los descompongan, esos bioplásticos deben ser calentados a una temperatura bastante alta. De no ser así, no se biodegradarán en un plazo significativo y seguro para el medio ambiente.

Entonces, queda la pregunta: ¿Qué hacer con ellos cuando los terminemos de usar?

Pues, de acuerdo con lo que busqué, si se van al vertedero, no se biodegradarán, ya que no encontrarán las condiciones necesarias para ello. Será una basura más en el enorme montón. Si lo llevamos al contenedor de plásticos, no se reciclará con los otros plásticos ya que su materia prima es totalmente diferente. ¿Se podría separarlos y entonces reciclarlos todos los bioplásticos juntos? Quizás. Pero para eso es necesario que haya un sistema propio de reciclaje exclusivo para ese material.

¿Y cuando llevan la etiqueta de que son compostables? Bueno, si son compostables, pueden tener un destino más correcto, aún así, nada fácil de encontrarse. Si tú, por si acaso, tienes en casa un compostador, ¡enhorabuena! Sin embargo, no valdrá de nada que pongas tu basura de bioplástico allí. Como hemos visto, los microbios necesitan que ese material sea calentado a alta temperatura, cosa que tu compostador no hará. Para ello, hace falta un compostador industrial.

Y ahora pregunto: ¿Alguna empresa de productos de bioplástico de materia prima vegetal nos informa sobre como se plantean el destino final de sus productos? Yo no lo he visto. Lo único que veo es que escriban en sus superficies palabras como “compostable”, “biodegradable”, “libre de plástico”. Cuando en realidad, sí es compostable pero en un compostador industrial, sí que es biodegradable, pero en determinadas circunstancias. Y no es libre de plástico, ya que el bioplástico también es plástico y, si no se diseña un destino correcto a él, termina siendo un problema como los plásticos de petróleo.

He finalizado con los contras, por hoy. Vamos a los pros.

La ventaja, según veo yo, de usar bioplástico de origen vegetal es que se trata de un material para el cual se usan recursos naturales renovables, a diferencia del petróleo. Otra ventaja es que su fabricación hace que se produzcan menos gases tóxicos y de efecto invernadero. Y la otra ventaja de toda esta movida es la investigación que se puede generar para que se encuentren soluciones cada vez mejores.

Así que, cuando veamos unos bioplásticos por ahí, no nos pongamos descansados y tranquilos. No es la solución. Incentivo a todos que valoren cada producto que usamos y cambiemos la mentalidad de “usar y tirar”. Tenemos que ser responsables por nuestras elecciones.

Referencias:

Los plásticos explicados de la A a la Z

Todo lo que necesitas saber sobre los bioplásticos

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