Olimpia: mente sana en cuerpo sano ✔︎

Las ruinas de la Palestra de Olimpia.

Tuve la felicidad, en 2013, de haber hecho una excursión bastante completa a Grecia. Siempre que me pregunto sobre cual ciudad me ha gustado más, yo me contesto “Delfos. No. Olimpia. No, Atenas. No, la mítica Epidauro.” E me quedo ahí, con esa miscelánea de ciudades griegas, sin llegar a ninguna conclusión. En realidad, llego a la conclusión de que fue una excelente decisión haber realizado ese increíble recorrido por todas ellas.

Hoy os voy a contar sobre mi paseo por Olimpia. Si no estoy equivocada, la visité el segundo día de la excursión al Peloponeso. Habíamos dejado el hotel en Atenas el día anterior y conocido el Canal de Corinto y el sitio arqueológico de Epidauro. Al final del primer día de excursión, llegaríamos a Olimpia, donde teníamos el siguiente hotel. Allí pasaríamos la noche para, el día siguiente, partir para la visita al sitio arqueológico de la ciudad.

Recomiendo muchísimo hacer la excursión con el guía que tuve. Su nombre es Lefteris. Él trabaja para agencias griegas que hacen asociaciones con agencias de otros países. En mi caso, con una agencia española que se llama Grecia Vacaciones.

Nuestro fantástico guía enriquecéndonos con conocimientos en las ruinas del Gimnasio y de la Palestra.

Nos levantamos prontito, desayunamos bastante fuerte y alrededor de las 8.30 a. m. estábamos ya dejando el hotel. Lefteris nos contó que pasaríamos tres horas dentro del sitio arqueológico de Olimpia. Admito que me asusté un poco. ¡Tres horas! Escuchándolo así, parecía una eternidad. Sin embargo, increíblemente el tiempo se pasó volando.

Los motivos de irnos tan pronto a la visita eran dos. Primero, era agosto y punto máximo del verano en el hemisferio norte. El calor en aquellos días era realmente agobiante si uno tuviera que estar caminando por sitios arqueológicos que, normalmente, no tienen sombra y, además, son bastante áridos. Por lo tanto, ir temprano significaba caminar bajo un sol menos agresivo.

El segundo motivo se refería a que, siendo agosto, o sea, mes de vacaciones, la búsqueda por lugares turísticos era grande y, cuanto más pronto empezáramos la visita, más pronto la terminaríamos, evitando horas puntas de visitación. De este modo, Lefteris nos garantizaba más espacio y tranquilidad para sentarnos y escucharle.

Ruinas del Felipeo, construido en 338 a. C.

Como muchos deben de saber, los Juegos Olímpicos tuvieron origen allí, donde se ubicaba el Templo de Zeus, el homenajeado de dicha celebración. El registro más antiguo de los Juegos Olímpicos tiene fecha de 776 a. C. y el nombre Olimpia viene del Monte Olimpo, punto más alto de Grecia y lugar donde vivían muchos dioses según la mitología.

Es importante saber que los juegos realizados en Olimpia vinieron de los Juegos Panhelénicos, que incluían también los juegos en Delfos, los juegos en Corinto y los juegos en Nemea. Es decir, cada ciudad que acabo de mencionar tenía su espacio para los juegos, por decirlo así. Esos espacios eran constituidos de áreas sagradas y no sagradas. Las sagradas eran los templos, altares y tesoros. Y las no sagradas abarcaban los gimnasios, palestras, hipódromos y estadios.

Cuando se piensa en Olimpia, se piensa en culto al cuerpo, salud y ejercicios físicos. Y la asociación está correcta. Sim embargo, está incompleta. Sí, porque juega un papel muy importante también la salud mental y el enriquecimiento intelectual. Además, para los griegos de la época, la mente y el cuerpo deberían estar en perfecta comunión. Es interesante notar que, para ellos, un cuerpo bien estructurado, vigoroso y bello era señal de una mente sana e instruida.

Y me quedo a pensar: ¿prejuicio? Mejor dicho, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Un cuerpo bello y fuerte es señal de que la persona es instruida? Para la época y, en aquel contexto, tiene sentido. Al final, como he explicado anteriormente, además de los gimnasios, las ciudades tenían palestras.

¡Imaginad este lugar milenios antes!

El gimnasio era el lugar destinado a la práctica de ejercicios físicos y formación militar para las competiciones. Allí el individuo llegaba y se desnudaba completamente. Con individuo quiero decir “hombre”. Las mujeres no estaban autorizadas a frecuentar los recintos. Hay registro de que, siglos después, hubo competiciones en Olimpia sólo para mujeres. Pero, originalmente, no era permitido.

Templo de Hera en ruinas.

Los hombres se untaban con una mezcla de aceite de oliva y arena que funcionaba como una protección al sol y al calor, realizaban una serie de ejercicios y, al final, se limpiaban con agua. Yo no lo sabía, pero la etimología de la palabra gimnasio se refiere a la desnudez. Literalmente, gimnasio significa “lugar en donde se ejercita desnudo”.

Y la palestra era un lugar donde, además de la práctica de luchas corporales, se aprendía gramática, aritmética, música. Y se discutía sobre filosofía y literatura.

Viéndolo así, es posible comprender la relación entre un cuerpo bien trabajado y bello y un intelecto desarrollado. En el mismo lugar, sus frecuentadores bebían de las dos fuentes. En realidad creo que, para ellos, no se trataban de dos fuentes, sino dos faces del mismo tema.

El Gimnasio de Olimpia.
Griegos modernos trabajando para investigar, preservar y divulgar la Historia.

Para acompañar, una bebida fresquita:

Zumo de piña con hierbabuena

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